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Un día de playa

Enero 1, 2007

           Llegó ese momento en el año en que decidiste desconectarte. Alejarte de todo y tomarte unos días. Relajarte, disfrutar. Poder descansar un poco y recargar las pilas. Una semanita sin horarios, sin responsabilidades, alejado del ruido y del cemento.
           
Y no hay mejor prueba de que ese momento llegó, que cuando llegás a la playa… Vamos, piénsenlo. Hay algo más reconfortante que esos tres segundos que te tomás cuando acabás de llegar a la playa en el primer día de tus vacaciones? Te frenás y contemplás la vista por un ratito. Mirás el mar como si nunca hubieses visto tal masa gigante de agua. Apreciás la arena cansado del gris cemento que te suele perseguir. La gente se mueve en cámara lenta frente a tus ojos, y todos parecen tener una sonrisa en sus caras en esa imagen ideal que tenés frente a vos. Los ruidos con casi imperceptibles y a pesar de estar a 300 metros del agua, ya podés sentir el sonido de las olas acariciando la orilla. Y una voz en off suena en tu cabeza diciendo “Llegó tu recompensa. Aca está. Vos te lo merecés, disfrutalo”.
            
Sonreís como un chico con juguete nuevo y mirás hacia abajo. No sacás los ojos de tu pie derecho. Ese pie que va a abandonar el asfalto del estacionamiento y apoyarse sobre la arena. Ese pie que marcará el inicio de la temporada de vacaciones y que para vos es más importante que la primer pisada del hombre sobre la luna. No me vengan a hablar de los primeros pasos de un bebé, esto es claramente un mayor acontecimiento para tu propia humanidad.
            
Y pisás esa suave y reconfortante superficie. Y…y…y te quemás hasta el huesito dulce! Por dios, quien mandó a calentar la arena?!?! Ahora una de dos: o corrés hasta la orilla, o te apurás a calzarte lo primero que tengas. Pero te mandás a la primera. Volás sobre la arena, probando que casi no es necesario apoyar los talones sobre el piso, y le metés un tiempo record hasta la orillita. En el trayecto le pisaste el castillito a un chico, pero zafaste de las represalias de su padre gracias al envión que traías desde los médanos. Tus talones se sumergen en el agua que más fría no puede estar, pero no importa, alivia tu temperatura.
           
Subís unos metros para ubicarte y plantar bandera, pero parece que no fuiste el único al que se le ocurrió concurrir a ese destino turístico top. Encontrar un metro cuadrado en esa playa es una misión más difícil que encontrarlo en microcentro. Pero corriendo una toalla vecina y pidiéndole a un señor que se corra un poco, te las arreglás. Clavás sombrilla y te sentás a disfrutar esa tranquilidad y silencio…sí claro! Sólo a vos se te ocurre esa idiotez. De un lado tenés a toda una familia jugando al truco, del otro, dos chiquitos peleándose por la palita, y adelante, un grupo de adolescentes que se trajeron el estéreo a pila para musicalizar tu tarde al ritmo “vamo lo pibeeee”.
           
Pero qué importa? Estás en la playa, con el mar de frente, ambiente natural…sí, natural si no fuese por los choclos a medio comer semi enterrados o las latas de coca y cerveza tiradas por todos lados. Tranquilo, tranquilo…sonreí que estás de vacaciones.
            
Nivelás la arena, estirás tu toalla, y cerrás los ojos para despejarte al solcito. Suerte que tenés la capacidad de abstracción para no acordarte de las 27 veces que tu madre te dijo que usaras protector solar o de lo contrario “te vas a morir de cáncer de piel”.
           
Te acostás y lográs conciliar el sueño. Una tranquilidad que pocos minutos durará, ya que siempre, pero inobjetablemente SIEMPRE, hay una pelota o un frizbee dando vueltas que pega en tu cuerpo como si de una atracción magnética se tratara. Pero no te enojes, no podés enojarte. Estás en la playa, nada te irrita. Nada te perturba. Asi que devolvés su objeto de divertimento con tu mejor cara de “una más y te tapo con arena hasta el cuello”.
          
Se hace el momento del té y el hambre empieza a invadirte. Como era de esperarse, te olvidaste de hacer los “sanguchitos playeros” antes de salir. Pero gracias a dios la playa está bendecida por esos valientes vendedores ambulantes que recorren miles de kilómetros por día para saciar las necesidades ajenas. Al grito de “palito, bombón, helado”, o el clásico “barquilloooooosss” seducen a toda la multitud; y siempre hay también alguno que se las ingenia y apela a la creatividad con guitarra en mano y algun cántico simpático para venderte el producto…el bien denominado “beach marketing”.
          
Además siempre están esos vendedores que nunca entendiste la capacidad que tienen para enchufarle productos realmente inútiles a la gente. Eso es visión empresaria señores. Porque cualquiera te vende un buen reloj; pero vender avioncitos de telgopor sin finalidad alguna y con un período de vida menor al de una burbuja, eso es conocimiento del mercado!
           Asi que no me pregunten cómo, pero créanme que la playa tiene un poder especial. Sino díganme cómo un poco de arena y agua generan tanta felicidad. Algo debe haber. Ese ambiente te predispone de buena manera como ningún otro. Cualquiera se divierte en el mar o barrenando una ola; no hay límite de edad para hacerse “milanesa”; está permitido darse todos los gustos; las chicas en bikini nunca fueron tan tentadoras; y siempre podés meterte a jugar cualquier deporte aunque no conozcas a nadie. Razones válidas o no, debe ser que conectarse un poco con la naturaleza realmente descarga y relaja a gente acostumbrada a tanta rutina “gris”.

8 comentarios

  1. jajjaa

    buenisima


  2. ay klopi klopi! TE LUCIS MEN! Arquitectura..o letras? que ondas buey?
    Bueno..genial relato eh, muy bien felicitado! coincido 100%, aunque ahora te falta el verano de noche..lugares y demas!
    Es todo muy cierto, uno llega y nose bien xq..es algo entre loco, psicologico y magico. Te cambia la vida mal! Vez todo mas lindo, te despertas y dormis con una sonrisa (no importa donde sea!). Es un clima muy diferente, salud x esto!
    Por la playa, el mar, la gente, la buena onda, chin chin! Camino a Pinamar la semana prox. Saludos!!


  3. que pasa loco se acabó el blog?


  4. perdón no era anónimo es de fox


  5. Quién es fox???


  6. gente, el fiestablog sigue, solo que ahora la crew está de vacaciones, como todo el mundo!
    contamos con ustedes para que cuando volvamos, volvamos con todo!
    un saludo, NOSOTROS.


  7. asi es, asi es, esperemos que esta gente nos siga entreteniendo con esto de la comunicación de cosas que tengan que ver con fiesta y entretenimiento.
    un saludo para todos


  8. Respecto de quien es fox solo les digo que tengan cuidado con el gallinero



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