Llega el veranito y suben las temperaturas(ambiente y corporales). Mucho sol, días más largos, escotes generosos…todo lo que venías esperando con ganas.
Pero el verano ya no es lo mismo que antes. Antes eran esos 3 meses para boludear y mirar el techo, hacer todo lo que se te ocurría, y hasta poder combinar vacaciones con flia, y vacaciones con amigos.
Pero la cosa ya no es así. Todo cambió. Este año decidiste ponerte las pilas y organizar vos las vacaciones. Con tiempo empezaste a buscar algún destino posible. Pero éste no, es muy caro. No, ese está lleno de pendejos. Estás loco? Yo quiero playa el verano. Y entre idas y vueltas, no llegaste a mucho con tus amigos. O mejor dicho, a nada.
El verano es la estación perfecta donde todas tus ilusiones se caen a pedazos. La esperás todo el año para pasarla bien, tomarte unas buenas y merecidas vacaciones, pero eso pocas veces pasa. Te habías decidido a empezar el gimnasio en mayo para llegar al veranito en buen estado. Y, cumpliste…por una semana. Sí, más no me pidas. A quién le divierte el gimnasio? No podés pretender que me cague de risa entre máquinas ruidosas que lo único que me hacen es sufrir. Así que la pasarás una vez más en compañía de tu ya querida y reconocida pancita de cerveza y tentadores postres. Pero ojo, fiel compañera eh! O acaso tu panza alguna vez te abandonó? Claro, no es como la perra esa de “Caro” o “Luli” que te pateó cuando se terminaba el año. Justo cuando tu casa iba a quedar sola unos días. Cuando el clima daba para juguetear en la pileta. No no, tu panza está en las buenas y en las malas! Más fiel que los perros.
Pero el verano sigue sin ser lo que era antes. Hace unos años la pregunta era “Nos vamos los 3 meses o debería estar con mi familia unos días?”…ahora el tema es “Con quién sea y adónde sea, pero por favor vamos a algún lado!”. Y sí, las cosas cambian.
Sin importarte ya tanto adónde ir, simplemente empezaste a ver quiénes se prenden y en qué mes. Pero eso del “mes” ya no existe tampoco. Ahora pasó a ser un “yo podría esta semana”, “bancame que pregunto en el laburo si me dan dos días”, “tengo que rendir finales en esa fecha”. Finales? Curso de verano? Laburo? Esas palabras que vos solo escuchaste nombrar de lejos pero que nunca se te cruzaron ni de cerca.
Y así empezaron a pasar los días, con tu ánimo ya resignado y tu cansancio que le ganó a esa capacidad organizativa. Pero por suerte a último momento un par de amigos te proponen irte a pasar unos días a Mardel; “La feliz” siempre está. Y dale, porqué no? Te cargaste de pilas de nuevo y partieron en un auto en busca del descontrol y la joda esperada. El problema es que se cargaron las pilas pero se olvidaron de cargarle nafta al auto. Se quedaron en medio de la ruta. Pero qué le hace una mancha más al tigre! Será simplemente una anécdota graciosa de viaje! Claro está que ese momento no tuvo mucho de cómico. Te cagaste a puteadas con tus amigos, tuvieron que caminar 3kms a buscar un bidoncito de nafta…pero bueno.
Y así se llega a Mardel. Por fin. Playita, olas, chicas en bikini. Ahora sí. No alquilaron nada porque allá seguro encontraban. Claro, cómo no va a haber algun lugarcito dónde tirarnos? Oh sorpresa, la capacidad de alojamiento de la ciudad estaba rebalsada. Pero bueno, eso no es problema. Eso no va a bajonearte. Dormirás adentro del auto, otro aspecto anecdótico…anecdótico va a ser la tortícolis con la que te levantaste. El cuello duro y la espalda llena de nudos. Pero ya nada te frena. A pasar el día a la playa y a la noche boliche. Y hasta te das el lujo de conocer a una linda marplatense. Pasan un par de días juntos con encuentros en Playa Grande, salidas a bares con tus amigos, y demás. Y una noche increíble, estrellada, le decís de ir a “charlar” a la playa. Ella acepta y vos mirás al cielo agradeciéndole al barba. Cómo te bancó en esta! Ésta es la tuya!
La cosa comienza light, con una charla como habías prometido. Pero bueno, las hormonas siempre están y empiezan a pasar cosas más interesantes adentro de una carpita. Solo que antes de que pudiese pasar algo divertido, te apuntan a los ojos con un semi-reflector al grito de “nene, qué haces? Salí de ahí”. Vos le tratás de explicar al pibe del balneario que estás con una chica, que te banque. Pero no, parece que este tipo había faltado a la clase de códigos entre hombres. De comprensión, poco y nada este botonazo. Le trataste de tirar un “diego”, pero al muy caradura le agarró un ataque de honestidad y se sintió ofendido por tu oferta. Intentaste chamuyarlo, pero el solo te contestó con palazos que te hicieron salir corriendo de la playa.
Y así se terminó tu fin de semana. Tus vacaciones tan deseadas. Eso que todo el año esperaste.
Pero ojo, quién te quita lo bailado? Te fuiste de vacaciones, estuviste con tus amigos, tuviste tu amor de verano, y hasta te quedaste con un par de anécdotas qué contar. Eso no es poco!
Vuelta a Baires y a la rutina o tu aburrimiento constante. Otra vez a esperar por el verano siguente. Ay, el verano! Qué lindo es el verano!
KLOPI